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HISTORIA DE LA ESGRIMA

Introducción.

La palabra esgrima parece derivar del sánscrito .” carma”', legada por lo escandinavos como skirmen y los gérmanos con skermen. El verbo skirmjan, que significa proteger dio lugar en el antiguo francés al vocablo escremie o eskermie para designar a la esgrima.

La historia del manejo de las armas discurre paralela a la de la propia humanidad, el hombre prehistórico consciente de su inferioridad física respecto de muchos animales de los que debía defenderse, necesito suplir las armas naturales de las que carecía, por otras artificiales de su propia creación. A medida que fue dominando la técnica de la fabricación de instrumentos para uso personal, estas armas evolucionaron desde el simple palo hasta el metal. En algún momento de su evolución, el hombre, que hasta entonces había utilizado estas armas con el propósito de cazar, comenzó a utilizarlas para defenderse de otros seres humanos e incluso para atacarles.

Los testimonios más antiguos sobre la esgrima se refieren a los principios teóricos del manejo de las armas que, en la India antigua eran recogidos en uno de los libros sagrados. En él aparecían el nombre de treinta y dos clases de armas diferentes. En el antiguo Egipto sabemos que uno de los géneros más practicados es la esgrima del bastón, utilizada como ejercitación preparatoria para el manejo de otras armas. De hecho, un bajo relieve del templo de Medinet-Abou (Alto Egipto) evoca una "competición deportiva" de esgrima. L "hoplomachie de origen griego, se define como el arte de combatir con un arma pesada. Este "deporte" se incluía ya en los juegos olímpicos, unos 800 a.c., como un combate con armas de uno contra uno. Los Romanos transformaron estos juegos en un espectáculo de circo con los combates de gladiadores, muy apreciados por el público pero donde los participantes eran esclavos, prisioneros de guerra y malhechores. Para los Romanos existía también otra forma de esgrima: la militar. En época de paz realizaban constantemente el aprendizaje de la guerra, los entrenamientos eran muy frecuentes y se realizaban al aire libre o en grandes salas cubiertas. Fuera de esta utilidad militar, la esgrima fue un ejercicio de moda del que participaban tanto hombres como mujeres. Tras la caída del Imperio Romano la sociedad feudal se fue constituyendo progresivamente alrededor de hombres con funciones específicas: los que rezan, los que trabajan y los que luchan. Estos últimos asumen el papel social de protección del señor feudal. Alrededor del año mil los hombres de la iglesia comenzarán a promover la violencia guerrera, de este modo se constituirá la caballería. Dejando a un lado la guerra, el arte de "les chevaliers" se expresa en los combates singulares, los torneos y los duelos judiciales. En estos combates entre caballeros casi invulnerables a causa de las protecciones corporales (mallas, calzas, mangos ... ) se hizo necesaria una esgrima singular, sobre todo cuando a las cotas de malla se le añadieron las armaduras lisas compuestas de planchas de acero cuya fabricación fue perfeccionándose hasta el siglo -XVI, esta esgrima consistía en hacer perder los estribos y derribar al adversario, y romper las armaduras con las pesadas armas que en aquel entonces se usaban (lanza, espada, mazas ... ) sin duda la escuela dominante era la fuerza bruta.

En el siglo XIV se da el descubrimiento de la pólvora y con ella el uso y perfeccionamiento de las armas de fuego; aunque parezca una paradoja las armas de fuego fueron la causa primera del desarrollo de la esgrima. El uso de las armas de fuego hizo que progresivamente se renunciara a las armaduras cuya protección va no era tan eficaz y sólo provocaba el entorpecer los movimientos. Los nobles buscaron entonces un manejo más hábil de la espada.

Paralelamente en diversos países como España, Alemania o Francia ya existían asociaciones de esgrimidores de origen bastante antiguo. En ellas se reunían maestros para examinar a los aspirantes de maestros otorgándoles con posterioridad diplomas de aptitud. En estas circunstancias nace la esgrima moderna, bajo una característica fundamental: la codificación del conocimiento teórico. La mayoría de los autores actuales citan a España como punto de partida de la esgrima moderna dado que en 1470 fueron publicadas las tres obras consideradas como los primeros tratados de esgrima: los maestros-autores Diego de Valera, Juan Pons de Perpiñan y Pedro de Torre. Los progresos teóricos de la esgrima contribuyeron al desarrollo del duelo.

El libro del jurista Andrea Alciati codificaba la práctica del duelo, fijando la noción del honor y previendo las reparaciones según la naturaleza de las ofensas, desde el duelo a primera sangre hasta el duelo a muerte. Tuvo tal éxito esta obra que el duelo fue desde entonces una manía de los caballeros, todo tipo de ofensas se resolvían con este método con el que se evitaba acudir al soberano como ocurría en la edad media. A principios del siglo XVII en Francia cerca de diez mil hombres son asesinados por cuestiones del honor.

En los combates pervivió durante mucho tiempo la costumbre de esgrimir a dos manos, con un puñal o daga en una mano y una espada larga en la otra *. Esta técnica fue abandonada con la llegada de un arma nueva nacida en España: la "rapiére" (aquí conocida como tizona), una espada de hoja larga y fina con una guarda de mano a modo de cazoleta llena de pequeños agujeros donde la hoja contraria se enganchaba y se partía.

Por esta misma época en Francia surge una espada más ligera que la antigua, el florete, arma rematada en la punta por un botón que será utilizada por los maestros en el desarrollo de una técnica de la esgrima mucho más avanzada que la del resto de los países. Con ella se podía practicar la esgrima sin tener la intención de batirse en duelo. La elegancia y la educación pasaran a ser las cualidades necesarias, el saludo o reverencia será el prefacio ritual del asalto, considerándose un insulto no practicarlo.

Aunque los duelos han seguido sucediéndose hasta bien entrado nuestro siglo, después de la II Guerra Mundial son cada vez más raros y en la actualidad están prohibidos, es interesante destacar como en este tiempo la esgrima, que surgió como un ritual para salvaguardar el honor, se ha convertido en una práctica deportiva.

A lo largo de los siglos por una razón u otra la esgrima ha podido desaparecer en muchas ocasiones, sin embargo, ha sobrevivido a todas las invenciones, que en el plano militar la han convertido poco a poco en inútil; a todos los cambios de la sociedad, que en los temas del honor tendían más a rechazar su uso y aún así se a adaptado perfectamente a las nuevas situaciones. Es así como ha mutado hasta convertirse en una esgrima artística y en una esgrima deportiva, desde finales del siglo XIX, época en la que la idea de deporte de competición se implantó, seria y profundamente

La esgrima, una reflexión corporal

Escribir sobre papel algo tan abstracto como una sensación profundamente corporal, ligada a la corporeidad de uno mismo es difícil, más cuanto esta sensación física pasa a un plano emocional y se convierte en pasión. La esgrima determina toda una acotación perceptiva del propio cuerpo con respecto de lo externo, que hace de esta disciplina un campo ilimitado de posibilidades en relación con el espacio y por supuesto en relación con el otro. Si bien es cierto que la esgrima pasa por delimitarse dentro de las categorías deportivas, no es menos cierto que para muchos tiradores (nombre con el que se conoce a los esgrimistas) esta característica suele relegarse a un segundo plano. Esta determinación hace que la esgrima al igual que en Oriente las artes marciales, cree todo un estado filosófico entorno al tema.

No pretendemos demostrar en este trabajo la categorizacion de la esgrima como una filosofía de vida, sino que tan sólo intentamos apuntar las diferentes claves que determinan a la esgrima como un conjunto de normas , tanto físicas como mentales, que unidas entre sí hacen posible una relación global de algo más que un deporte.

Si nos remontamos al principio vemos como la posición básica en garde, tiene como finalidad la protección inicial de un territorio físico y es por ello que determina una de las posiciones más completas para comenzar un ataque o cubrirse de otro contrario

La imagen de un tirador en posición de guardia, podría parecernos análoga a lo que en ballet clásico se denomina primera, de aquí se va a un movimiento envolvente de las extremidades superiores y una separación lineal y angulada de las inferiores lo que hace posible el movimiento de la columna vertebral, y como esta se apoya sobre la cadera y este conjunto sobre las piernas *. A priori podemos recaer en la incomodidad de esta suspensión del peso corporal, a demi-assis aunque paradójicamente esta postura permite una mayor rapidez de movimientos, comparable a la postura de un felino agazapado en la cuál, el cuerpo parece contraerse para después explosionar hacia delante.

Este paso deslizante y sigiloso pone de manifiesto todo un proceso mental que se fundamenta en la estrategia que el cuerpo adoptará a la hora de realizar sus movimientos. En la esgrima francesa podemos encontrar la expresión garder la mesure, que explica el placer que se tiene cuando se controla el espacio que se va a ocupar.

Si como anteriormente apuntábamos el fin puede ser un ataque, también es interesante como forma de tanteo del adversario Y como resultado del movimiento de ambos tiradores resultará una danza por la cuál el dialogo de los cuerpos (encontrándose y alejándose) hace posible la plasticidad de una especie de conversación. El baile de estas dos personas muestra el aspecto abstracto de lo que debemos considerar como danzar propiamente dicho. Si intentamos imaginar a dos bailarines en un pista de baile, veremos como la interpelación corporal les lleva de un lado a otro del espacio, unidos aunque sea por una simple mirada. Esta confluencia espacial en conexión con el contenedor hace que esta danza, sitúe la idea del contenedor-contenido, y de cómo este, se relaciona a su vez con lo que podemos definir como acto de simulacro.

Lo efímero de la danza nos sitúa frente a una idea metalingüística, de lo que tras un tiempo queda relegado a la nada, una acción que paso, pero que ya no es.

Esta evaporeídad de los danzarines nos coloca frente a un discurso plástico muy intenso, desde las posturas más vanguardistas del performance o el happening, la esgrima puede ser leída como un desarrollo plástico ciertamente análogo. Es curioso pensar en la utilización que el arte dramático hace de la esgrima, la llamada esgrima escénica no es otra que una disciplina solícita desde lo teatral y efímero; la creación de una coreografía ficticia nos hace suponer un interés por abarcar el espacio y acotarlo, esta preparación se aleja de la base de la esgrima deportiva, en tanto en cuanto, pierde espontaneidad y estrategia, el otro en este caso, no es otro más que un actor no un adversario.

Fijémonos en un juego de niños; jugar a luchas o a espadas es una constante entre la población infantil, su desarrollo ficticio no se aleja mucho de lo teatral , por ello no es muy descabellado decir como en este tipo de juegos, los referentes hacia las situaciones de simulacro son experimentadas a muy temprana edad. Dos son los pilares del comportamiento infantil frente a este proceso: por un lado la lucha, los héroes y los villanos son el equivalente diario del afán de superar al otro Básicamente. Frente a ello todo un dispositivo de descubrimiento espacial más directamente relacionado con el crecimiento corporal. La esgrima, aunque no consciente, transciende lo puramente real para convertirse a un estadio imaginario, en el que él vencedor es el héroe frente al vencido que sería el villano.

La agresividad es otro de los puntos a tener en cuenta dentro del mundo de la esgrima, debemos entender este concepto en toda su extensión. Si anteriormente hablábamos de la plástica corporal, la agresividad viene determinada por el carácter personal del tirador en cuestión, a un mismo tiempo la reciprocidad del tirador con su espacio viene determinado por su formación.

La figura del maestro adquiere aquí una vital importancia. éste convertido en canalizador de las enseñanzas hará posible que el tirador bajo su tutela pueda aplicar y dosificar su energía en su beneficio. Este punto es muy interesante ya que sitúa al individuo frente a lo externo, y su relación social vendrá determinada en ocasiones por esta práctica. Lo competitivo queda en un segundo plano, mientras que la vida diaria absorbe en cierto sentido las enseñanzas de la sala. Es aquí donde las artes marciales orientales cobran una mayor relevancia, la disposición discípulo - maestro es la base del sentido de las mismas, lo cual hace posible un flujo de ideas y conocimientos que se van transmitiendo de una a otra generación.

Por un momento recordemos Ram de Akira Kurosawa, si centramos nuestra atención en algunos diálogos sobre la agresividad del combate, los samurais, regidos en todo momento por un profundo código de honor despreciaban la batalla en la cuál el adversario podría ser desplazado por inferioridad de medios, así para Kurosawa el sentido del honor deja una rubrica acerca de cómo entender la guerra, siempre desde un planteamiento de dignidad, aunque el derrotado quede vencido no pierde su integridad y en todo caso actúa como juez de su propio honor; ya sea tomando la drástica decisión de quitarse la vida o desterrándose. Para el samurai el honor, está por encima de todo, su maestro es el pilar al cuál siempre debe honrar y así honrarse; podemos verificar una religiosidad en este planteamiento, como lo podemos apreciar en los caballeros de la edad media (leyenda artúrica), los mosqueteros en el XVIII etc.

Si antes de que la esgrima se convirtiese en deporte de competición lo importante era tocar sin ser tocado (matar sin ser matado), ahora el que gana es el que más veces toca esta reiteración del que vence f.rente al vencido desplaza en cierto modo el planteamiento del honor al que antes hacíamos referencia. La elegancia y cortesía que en siglos anteriores eran indispensables, hoy han quedado como formas codificadas en los reglamentos de competición, sin que por ello los tiradores piensen en estos movimientos como parte de la filosofía que impulso la disciplina.

El fundamento mental del estratega queda en la esgrima subrayado por una serie de movimientos mentales y corporales que codifican de algún modo el desarrollo de las frases de armas, En este punto tanto el dialogo de las diferentes armas como los movimientos y los órdenes de intervención de las mismas suponen todo un vocabulario expresivo. La estrategia que el tirador sigue frente al otro pasa por un proceso de conocimiento tanto de sus movimientos espaciales como de sus formas a la hora del asalto. El dialogo de las hojas frente a frente discurre en una conversación de ataque-parada-contestación. Vemos aquí como el adversario frente a un ataque debe de parar para poder responder y así simultáneamente hasta conseguir un tocado. En este fraseado el crear una estrategia de entrada es primordial, el engaño, el tanteo, incluso la rapidez son indispensables a la hora de crear el ataque, sin olvidar que la reacción del otro viene a determinar los constantes cambios en la estrategia.

El ajedrez se sitúa de igual modo en este planteamiento, toda partida se desarrolla frente a una observación de los movimientos contrarios. La contestación a los ataques se determina conscientemente a los movimientos y estrategia que desarrolla el adversario. En la esgrima las diferentes figuras (peón, alfil ...) son reemplazadas por manos, pies... que se mueven en un largo tablero. Un pequeño movimiento de empuñadura, o de la punta del pie puede ser la clave para que el adversario descubra su estrategia.

Como vemos la esgrima lejos de aparecer como una extraterrestre dentro de las disciplinas deportivas o conduccionales del ser humano, deja constancia de una serie de requisitos y normas que hacen de ella una referencia dentro del desarrollo corporal y mental de algunos individuos. El desplazamiento que asume en estos momentos la esgrima clásica frente a la competitividad del mundo deportivo, concede una mayor relevancia al conjunto de cualidades físicas que puede alcanzar un tirador frente a su condición como persona , desarrollando su capacidad social en las pistas del mundo. En estos momentos sería más fácil pensar en un tirador rápido y audaz, que en un tirador cortés y sensato, fiel reflejo de una sociedad como la nuestra.

Lorena López Ortiz. 1999